Un 23 de abril de 1984 llegué al mundo, en la ciudad de Leones, al sudeste de la Provincia de Córdoba. 

En ese momento nadie esperaba mi llegada, como se dice en la jerga “llegue en paracaídas”. Soy el tercer hijo de la hermosa familia que formó Héctor Llabrés con Malena Kalbermatter. Fruto de este amor llegó en primer lugar mi “hermanita” María Nella y dos años después mi “hermanito” Julio

Ellos ya adolescentes, fueron quienes eligieron mi nombre, por aquellos años (a pesar de ser millennials) no había internet o Wikipedia para investigar los significados de los nombres, por ende, un libro fue lo que los guio. Nella elegía nombre de mujer y de haber sido nena hoy escribiría como Victoria. Julio fue el encargado de elegir el nombre de varón, su opción fue Emanuel y al leer su significado (Dios con nosotros) mi mamá dijo “eso es él, Dios con nosotros, Dios nos ha mandado esta gracia” y así es como llevo mi nombre con orgullo.

 

Mis comienzos en el periodismo y más

Desde chico siempre quise ser Periodista, jamás dudé de mi profesión, tal es así que mientras muchos amigos se preguntaban que querían ser, yo tenía en claro lo que deseaba. En 2002, ya con el secundario completado, me mudé a Rosario a estudiar en el Centro Rosarino de Estudios Avanzados (C.R.E.A.) la Tecnicatura en Periodismo Deportivo. Tan solo 3 años más tarde ya estaba graduado para empezar a ejercer un gran sueño.

En mis comienzos, allá por 2005, fundé junto a dos amigos y compañeros de estudio un semanario, “Tr3s Deportivo”. A los dos años tuvimos un gran cambio, uno de los socios decidió abrirse y en su lugar ingresó mi hermano Julio, quien es Licenciado en Comunicación Social. Comenzamos con un lindo proyecto, un periódico semanal de nuestra ciudad al cual llamamos “El Informante”. Al mismo tiempo, trabajaba en radios locales, pero destacó lo que fue un gran programa matinal, el cuál amé mucho, durante 4 años fue el conductor de “Hace Lo que Quieras”, un programa con un grupo humano maravilloso. También en el lapso de esos años integré la Prensa de la “Fiesta Nacional del Trigo”, fui el Jefe de Prensa del “Club Sarmiento”, y algo que me apasionaba era la noche así que me desempeñé como públicas del boliche más grande de la región “La Chavela” y hasta tuve la posibilidad de trabajar un tiempo en una agencia de viaje, “Unicornio”, entre otras cosas.

 

Salir de la zona de confort – Mi primera experiencia

Los años iban pasando y sentía que necesitaba un cambio, fue en 2013, por diferentes situaciones que se atravesaron en mi camino, que tomé la decisión de irme por primera vez de mi país, por un tiempo prolongado. Mi primera experiencia fue en Estados Unidos, precisamente Nueva York, para estudiar y mejorar mi inglés. Esta aventura duró 5 meses.

Al regresar ya nada fue igual, desde el momento que regresé sabía que me quería volver a ir, ese viaje fue el que despertó en mí esa sensación, que tienen los viajeros, sentir que no pertenecemos a un solo lugar, sino que experimentamos una sensación en cada lugar que pisamos de que allí hay algo nuestro.

 

Salir de la zona de confort – La gran experiencia

Un año que me ha marcado y para bien es el 2015, en el mes de febrero arribé a Australia con Visa Working Holiday, para que no queden dudas vuelvo a insistir, la mejor experiencia que realicé en mi vida. La ciudad elegida fue nada más y nada menos que la 7 veces consecutiva elegida como la mejor ciudad del mundo para vivir, Melbourne

Allí, al llegar tuve que empezar de cero, elegir y consolidar amistades (hasta el día de hoy muchas de ellas están entre las mejores que tengo), conocer e insertarme en una ciudad multicultural. La rueda que siempre digo que existe en la vida fue la que me llevó a entender muchas situaciones que tenemos que atravesar. Hay que lograr ingresar a la rueda, una vez dentro depende de nosotros mismos mantenerla en movimiento, con empujones de responsabilidad, compromiso, voluntad y sacrificio. Gracias a eso pude trabajar en un bar, “Rumour” del cuál aprendí muchísimo y me quedaron excelentes recuerdos y lo mismo en una empresa gigante, como “Porsche”, donde empecé como el “argentino” y terminé despidiéndome de grandes amigos que me marcaron en esa inolvidable experiencia. Cuanto le debo a Australia, en mi vida, cuanto más me formé y cultivé algo que no es sencillo, la tolerancia hacia los demás y hacia mí mismo.

 

Empecé a vivir mi verdadero sueño

Tras terrible experiencia y con la cuenta bancaria con muchos ceros, comencé a transitar mi gran sueño, viajar por el mundo. Tras un mes de recorrer en Campervan toda la Costa Este de Australia, me fui a viajar por el Sudeste Asiático por el lapso de 4 meses. No voy a destacar los países, que han sido magníficos, sino que lo que más quiero poner énfasis son las experiencias vividas, la cultura que absorbida, las amistades cosechadas. Un viaje que está marcado a fuego en mi corazón. Pero, como eso no me era suficiente volé a Europa por primera vez pisé el ¨viejo continente¨ y 30 días fueron los que estuve recorriéndolo para luego sí terminar un mes en un país que amo, tal vez por tener familia, tal vez porque cada vez que lo visité fui muy feliz, Estados Unidos.

 

Un regreso no pensado y menos esperado

En mis planes estaba solo regresar a Argentina para visitar a mi familia, amigos y volver a planificar mi salida. Pero la aplicación a la Visa de Estados Unidos, Green Card por intermedio de la familia de mi hermana, tuvo una respuesta no muy grata. Debía esperar 8 años para obtener la respuesta, apliqué en noviembre de 2015, esperemos que en noviembre de 2023 reciba la respuesta y a veces sueño que puede ser antes. Con esta negativa, comencé a juntar papeles para aplicar a una Visa de Estudiante en Australia, pero en aquel entonces el Gobierno Australiano, sin dar muchos motivos me la denegó.

Así qué con pocas opciones, por contar solo con pasaporte Argentino, decidí volver a darle una oportunidad a mi país. Me mudé a la ciudad de Córdoba y después de unos meses buscando alguna oportunidad laboral, ingresé en el Ministerio de Agua Ambiente y Servicios Públicos de la Provincia de Córdoba para formar parte del equipo de comunicación, mi tarea específica abocada a redes sociales. Solo decirles que amé el grupo de trabajo, hice realmente amigos, pero trabajar 8 a 9 horas al día sentado en un escritorio, definitivamente eso ya no es para mí. Tan solo 6 meses de preguntarme que estaba haciendo bastaron para que una mañana camino al trabajo me cruzara a dos chicas mochileras que al pasar a mi lado noté que hablaban inglés, las miré con su backpack y me mire a mí, con zapatos, pantalón de vestir y camisa. Pero el mensaje no fue el único de esa mañana, sino que a 100 metros de ingresar al edificio donde ejercía mi tarea, por encima mío pasó un avión, yo no sé si fueron señales, pero yo las quise tomar y a la semana siguiente me presenté a mis jefes y les dije que me iba, cuando me preguntaron a donde, no les supe responder con precisión, pero si les dije a viajar por el mundo y comenzar con un proyecto que durante mucho tiempo pensé y jamás le di forma, Worldlando.

 

Un hecho que marcó que la decisión era la correcta

Septiembre de 2017 dije basta a mi trabajo, sin tener un rumbo definido, pero con ideas en la cabeza, empezar a trabajar como nómade viajando por el mundo y alimentando mi proyecto. En esa fecha, los argentinos tenemos la posibilidad de aplicar a la Working Holiday Visa de Nueva Zelanda, la cual no era mi plan, pero no perdía nada con intentarlo. Digo que no era mi plan, porque ya en dos oportunidades había tratado de conseguirla y es muy difícil, para poder obtenerla un día específico al año, a una hora específica abren los formularios y suelen ser 10 veces más la cantidad de personas que intentar conseguir la visa que las visa que nos otorga el país kiwi. Pero creo que cuando uno quiere, puede, y este fue el caso. Desde mi departamento de Córdoba Capital, con una internet normal, la visa salió y me allanó muchísimo el camino en el deseo que tenia por viajar.

 

El año que más viajé en mi vida, 2018 

El 2018 fue el gran inicio de Worldlando, porque me prometí viajar y empezar a acercarles aventuras a sus casas con este hermoso proyecto y antes de irme a Nueva Zelanda decidí viajar con mis ahorros y de a poco también parte de esos viajes fueron cosas que surgían con este proyecto. Desde enero, hasta septiembre me dediqué a viajar, a conocer lugares, entre ellos tuve la posibilidad de vivir un Mundial de Fútbol de principio a fin en Rusia. Un año que está marcado en mi vida, como el gran comienzo de Worldlando y marcado en mi pasaporte con sellos de muchos países.

 

Mi segunda experiencia Working Holiday Visa

Totalmente diferente a la primera, a Nueva Zelanda viajé con objetivos más claros, mejorar mi inglés y hacer crecer mi proyecto. Pero muchas veces las cosas que uno piensa o planifican pueden alterarse. Debido a que conseguí uno de los mejores trabajos de mi vida en una concesionaria de autos de primer nivel ¨Armstrong Prestidge¨. Increíblemente allí me terminé quedando el año completo, es que no solo el trabajo, también Wellington me enamoró, la capital del país kiwi es preciosa, su única desventaja el viento, tal es así que es conocida como ¨la ciudad del viento¨. Las cosas salieron tan bien, que me ofrecieron extender mi visa y que me quedara con ellos un tiempo más, pero mi objetivo personal en aquel momento y al día de hoy sigue siendo este. Es por eso que no acepte esa extensión, pero si agradecí infinitamente la oportunidad que me dieron y que me hayan abierto de esa manera las puertas de una empresa gigante.

 

Actualidad

Cuando todo parecía resuelto para volver a hacer base a Buenos Aires, Argentina. Salió la oportunidad de hacer una maestría en Madrid, España. La cuál no dudé y encaré con muy buena perspectiva y sobre todo pensando que España es un excelente destino para hacer crecer nuestro proyecto. Pero el 2020 es un año complicado para el mundo entero y hoy me encuentro en España pero a la espera de poder comenzar la maestría ya que fue postergada debido al Covid-19.

 

Worldlando hoy es mi forma de vida, poder mezclar mis dos pasiones, el periodismo con viajar y poder llevarles a su casa diferentes historias por el mundo es lo que más feliz me hace. Transmitir e inspirar a viajeros a que salgan a recorrer este hermoso planeta que cuenta con diversas culturas, para los que amamos alimentarnos podrán probar infinitas variedades de comidas, atravesar millones de situaciones que se transformarán en aventuras que los harán sentir más vivo que nunca. 

Leí y quiero copiarle la frase a un gran viajero, que es una de las personas que me inspiró a mí a transformar Worldlando en un método de vida, y él dice “LA VIDA ES UN VIAJE no te olvides de tomar fotos”.